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Estados Unidos es un gran país gracias a sus ciudadanos de la tercera edad

Debemos tratar las inquietudes de los conciudadanos de la tercera edad con honor y dignidad

Siendo yo presidente, una de mis primeras prioridades consistirá en abogar por las personas de edad avanzada. Estados Unidos es líder mundial gracias a que los conciudadanos de la tercera edad lo hicieron así, con su sacrificio personal, su dedicación al servicio, el ejemplo que han puesto para las siguientes generaciones tanto de estadounidenses como de personas en todo el orbe. A los miembros de la tercera edad les debemos nuestro más sincero agradecimiento. Y es deber de cada uno de nosotros respetar los derechos y asegurar la dignidad de quienes constituyen nuestra "generación más grande de todas".

Mi plan para la tercera edad se fundamenta en cuatro pilares:

  1. Proteger el Seguro Social y Medicare. Como presidente, mi compromiso con el Seguro Social y con Medicare jamás flaqueará. Los conciudadanos que hoy están en la edad de trabajar son quienes les dan sustento a los conciudadanos mayores, de la misma manera como los mayores antes dieron sustento y cuidaron de la generación que los precedió. Y tenemos fe en que nuestros hijos nos darán sustento a nosotros cuando nosotros nos jubilemos. Esos programas, el Seguro Social y Medicare, forman un nexo de mutua responsabilidad entre generaciones. Ninguna prioridad de alcance nacional es más importante porque en ninguna hay un compromiso que ataña más a los valores que han hecho que este país sea tan magnífico.

    Hoy son 47 millones de estadounidenses quienes reciben las prestaciones del Seguro Social. Para dos terceras partes de los beneficiarios, los ingresos remitidos por el Seguro Social representan más de la mitad de los ingresos. Por eso yo nunca aumentaré la edad de jubilación ni privatizaré el Seguro Social. Es una fuente de ingreso demasiado vital para basar su supervivencia en los caprichos del mercado bursátil.

    Medicare es la fuente primaria de seguro médico para más de 40 millones de la tercera edad y personas con discapacidades. Tenemos que asegurarnos de que Medicare tenga cimientos económicos viables para la actual generación de beneficiarios así como para esa ola de personas que nació después de la segunda guerra mundial quienes comenzarán a jubilarse a fines de esta década. Mi plan adoptaría normas de eficacia comprobada para reducir los costos excesivos de Medicare y para modernizar la entidad. Tenemos que asegurarnos de que estemos obteniendo los mejores resultados posibles y también tenemos que resolver las fallas de reembolso de proveedores que podrían socavar la calidad o el acceso a los servicios, sobre todo en las zonas rurales del país. Daremos los pasos necesarios para conservar y fortalecer a Medicare, y lo haremos sin obligar a sus beneficiarios a vincularse a programas HMO ni a restringir sus opciones en cuando a médicos.

  2. Agregarle a Medicare un beneficio de medicamentos recetados. Las personas mayores necesitan y merecen un beneficio de medicamentos recetados de Medicare que sea completo, de valor significativo y que esté al alcance de su presupuesto. Son demasiados los ancianos del país que se encuentran en la terrible posición de tener que escoger entre los medicamentos que les son indispensables y otras necesidades de la vida. Medicare no puede ser un programa moderno para el cuidado de la salud si no ofrece buena cobertura para medicamentos recetados. Desde hace mucho tiempo se precisa una solución para este problema.

    Los proyectos de ley que hoy están ante el Congreso les sirven de poco a los mayores de edad y son un premio enorme para las compañías farmacéuticas. Necesitamos un liderazgo más eficaz para que los medicamentos recetados lleguen a las manos de quienes los necesitan. Yo presionaría al Congreso para que establezcan cobertura para medicamentos recetados que sea completo, de valor significativo, y que cubra a todos los ciudadanos mayores sin reventarles el presupuesto, de manera que puedan valerse de los beneficios que necesitan y merecen.

    Haga clic aquí para ver detalles completos (en inglés) de mi plan para la cobertura de medicamentos recetados.

  3. Mejorar la atención médica a largo plazo. A medida que las personas que nacieron poco después de concluida la Segunda Guerra Mundial se aproximan a la edad de jubilación y las personas de la tercera edad viven más años, es fundamental que mejoremos y ampliemos nuestro sistema de atención médica a largo plazo. Las familias de las personas mayores necesitan mejores opciones para que puedan ayudarles a sus seres queridos de la tercera edad a realizar sus tareas cotidianas. Y las familias trabajadoras necesitan alternativas reales respecto a las instituciones tradicionales, para que las personas mayores se puedan cuidar ya sea en casa o en la comunidad. Por otra parte, tenemos que asegurarnos de que estos servicios que se presten en casa sean de primera calidad y para ello ofreceremos más capacitación, más inspecciones y premios para los proveedores que presten servicios de primera calidad con constancia. Por último, tenemos que seguir protegiendo la viabilidad de Medicaid que en la actualidad paga la mayor proporción de los costos de la atención médica a largo plazo.

  4. Aumentar las oportunidades de servicio. Las personas de la tercera edad pueden contribuir de manera especial al bienestar del país y pueden ser un buen ejemplo para los niños. Yo creo que les debemos ofrecer a los ancianos más oportunidades para ser voluntarios en las escuelas públicas, para servir de abuelos de tutela o de crianza, y para participar en toda clase de programas en los que pueden ser mentores de nuestra juventud. La experiencia, la sabiduría y el cariño que brindan nuestros "senior citizens" son recursos nacionales que debemos apreciar y aprovechar.
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