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Los planes del general Wesley Clark para la comunidad latina

La igualdad de oportunidades, derecho fundamental de todo ciudadano

He dicho que mi campaña se trata de la creación de un Nuevo Patriotismo en el país. Lo que quiero decir con esto es que todos debemos participar en el renacimiento de nuestro espíritu nacional y beneficiarnos de ello de manera equitativa. En el Ejército, los dirigentes tienen la obligación de velar por sus soldados y no solamente por sí mismos. La unidad no puede tener éxito a menos que cada persona haga su parte, que cada persona reciba el apoyo que necesita; y que cada persona esté capacitada, educada y cuente con la oportunidad de lograr su potencial verdadero. Es mi creer que los líderes verdaderos tienen que decir lo que piensan, pero también tienen que escuchar. Ahora, más que nunca, al establecer las metas para nuestro gran país, nuestros líderes tienen que escuchar la importante y singular voz de la comunidad hispana. En 1811, el general Simón Bolívar pronunció un discurso a favor de la unidad latinoamericana ante la Sociedad Patriótica. Yo me comprometeré de forma similar a trabajar con los latinos en Estados Unidos todos los días, con el mismo espíritu de unidad que inspiró al Libertador hace casi dos siglos.

He visto lo que se puede lograr cuando las puertas de la oportunidad se abren plenamente para todos, criterio que empleamos en las fuerzas militares de EE.UU. Yo tuve el honor de prestar servicio en el Comando Sur y a lo largo de mi carrera trabaje con muchos líderes latinos sobresalientes. Vi a muchos jóvenes, hombres y mujeres, que prosperaron cuando se les trató con la dignidad y el respeto que se merecen. Y durante su turno de servicio se prepararon para la universidad y para una profesión, haciendo uso de su talento y de su determinación para competir con los demás de manera justa y equitativa. Como presidente haré todo lo posible para asegurarme de que la población general de nuestra nación -en el gobierno, en el sector empresarial, en la educación, en la atención a la salud- también reciba un trato justo y equitativo.

Específicamente, me concentraré en:

    Generar empleos y fomentar la seguridad económica. En la actualidad hay un millón y medio de personas de origen hispano que están desempleadas. La oportunidad comienza con tener empleo. Por eso vamos a revocar los recortes impositivos del gobierno del presidente Bush e invertiremos $100 mil millones en un plan para generar empleos. La primera iniciativa que propuse en esta campaña fue un ambicioso programa para generar millones de empleos nuevos en este país. La creación de empleos tiene que ocupar el primer lugar entre nuestras prioridades económicas.

  • Atención a la salud. Trece millones de hispanos y latinos carecen de seguro médico. O sea que el 32 por ciento de los hispanos no están asegurados, Áel doble del índice de la población en general! Lucharé para asegurarme de que todos tengan el mismo acceso a la atención médica, y que ésta sea de precio razonable y de calidad óptima. He propuesto un plan para la atención a la salud que le proporcionará seguro médico a precio costeable a todo niño y a toda familia. También tenemos que resolver las desigualdades en el acceso y la atención para las minorías. Mi plan aumenta la dotación de dinero, por ejemplo, para el Centro Nacional sobre Disparidades en Salud de las Minorías. Además, no podemos, como lo han hecho los republicanos en el Congreso, darles la espalda a las mujeres embarazadas y a los niños inmigrantes. No se debe tratar a los niños que no son ciudadanos de una forma distinta a los que sí lo son: tenemos que eliminar la prohibición que hay respecto al seguro médico para niños no ciudadanos, a fin de que en nuestro futuro abunde la prosperidad y la salud.

  • Educación. Hasta que no tengamos acceso equitativo a la educación de calidad, este país no logrará su potencial pleno. La educación debe comenzar a una edad temprana, y es por ello que apoyo la expansión de los programas de Head Start y preescolares de manera que incluyan a todos los niños de cuatro años. Me comprometo a trabajar para que haya fondos suficientes para destinar los recursos necesarios a las escuelas que los precisan. También tenemos que invertir en la contratación, formación y retención de nuevos maestros (en vez de recortar la dotación, como lo ha hecho el gobierno de Bush), y darles los recursos que precisan para enseñarles a nuestros hijos. Y tenemos que invertir en la construcción y la renovación de escuelas para que así los maestros y los alumnos tengan instalaciones seguras y modernas para trabajar y aprender. También soy del parecer de que hay que vencer los obstáculos del idioma en la educación mediante programas bilingües que reconozcan el modo en que aprenden los niños que viven donde se hablen dos o más idiomas.

    Mi compromiso para con la educación no termina con los estudios secundarios. Ahora, más que nunca, la educación superior es un factor importante para el éxito. Los alumnos latinos sufren de forma desproporcionada por los aumentos en las matrículas de las universidades estatales y los recortes generales en servicios y reclutamiento. A fin de ayudar a los estados a mantener bajas las matrículas en las universidades públicas, yo invertiría $40 mil millones en un fondo de reembolsos de impuestos estatales y locales. También estoy a favor de la Ley sobre Desarrollo, Alivio y Educación para Menores Extranjeros (la Ley DREAM) que brindaría acceso a la universidad a jóvenes indocumentados que hayan pasado aquí sus años formativos y que trabajaron para costearse sus estudios secundarios. También estoy a favor de aumentar las subvenciones Pell y ampliar los programas de trabajo para estudiantes, a fin de que la educación superior sea de de precio razonable para todos.

  • Casa propia. Tener casa propia es parte del sueño estadounidense. Toda familia trabajadora debe tener hogar propio. Pero hay demasiados miembros de las minorías a quienes se les envía injustamente del crédito convencional a los préstamos con intereses altos y términos exigentes. Esto se llama discriminar en préstamos, y está mal hecho. Hay tres medidas directas que ayudarán a garantizar que toda familia tenga casa propia bajo condiciones equitativas. Primero, tenemos que hacer que la economía marche de nuevo... el crecimiento económico es la clave para seguir aumentado el número de casas propias. Segundo, tenemos que tomar medidas enérgicas contra los préstamos predatorios. Tercero, tenemos que apoyar a las instituciones prestamistas propiedad de las minorías y a otras instituciones financieras que les prestan servicios a las comunidades minoritarias.

  • Justicia ambiental. Todo ciudadano de este país debe recibir la plena protección de nuestras leyes ambientales. El historial del gobierno de Bush en cuanto a la protección del medio ambiente y la aplicación de las leyes es pésimo; yo voy a promover un mejor acatamiento de las leyes. Les daré un vigor nuevo a las medidas sobre justicia ecológica en la Agencia de Protección Ambiental, donde se han atascado bajo el presidente Bush, y me aseguraré de que vuelvan a ser prioridad. Y, naturalmente, me aseguraré de que la protección para las comunidades minoritarias contra los químicos tóxicos y demás contaminación no sea a costa del desarrollo económico. Se dispondrá de fondos adecuados para el desarrollo sin peligros de sitios industriales o comerciales contaminantes, y me aseguraré de que dichos sitios se desarrollen de una forma que respete la naturaleza en las comunidades en que se encuentren. Estoy convencido de que sí se puede hacer así.

  • Reforma de la inmigración. Somos, y siempre hemos sido, principalmente una nación de inmigrantes. Los inmigrantes provenientes de todo el mundo ayudaron a crear este país. Son de valor incalculable para nuestra economía y parte esencial de la fuerza laboral y de nuestra estructura social. Soy de la opinión de que necesitamos una nueva política de inmigración que reconozca las importantes contribuciones de los inmigrantes. Nuestra política debe ayudar a reunir a las familias en vez de dividirlas. Debe garantizar que los trabajadores indocumentados que cumplen con la ley y se esfuerzan en sus trabajos puedan, con el tiempo, lograr la ciudadanía. Y tenemos que establecer un programa de trabajadores provisionales que encamine a los trabajadores hacia los empleadores que los necesiten, y que proteja a los trabajadores contra la explotación. También tenemos que cambiar el proceso de inmigración, por ejemplo, al reducir la acumulación de solicitudes en la Oficina de Servicios de Ciudadanía e Inmigración, acelerando el proceso de naturalización y reduciendo la espera para recibir visas para familias. Y al haber mejorado los procesos para la inmigración legal, tenemos que controlar las fronteras para desanimar los intentos de inmigración ilegal, de los cuales tantos terminan en tragedia. Esto precisa no solamente de una mejor seguridad fronteriza, castigos más fuertes para los traficantes ilícitos, la institución de un programa de trabajadores invitados que dé los resultados esperados, y la plena aplicación de las leyes sobre prácticas laborales injustas contra los empleadores que exploten al trabajador indocumentado, sino también de la cooperación de otros gobiernos, como el de México. El gobierno actual ha ofrecido solamente la inactividad en cuanto a la reforma de la inmigración. No ha mejorado la seguridad fronteriza ni ha reducido la inmigración ilegal. No ha colaborado con México. Tenemos que cooperar con los demás gobiernos hacia el logro de los objetivos compartidos de modo que quienes crucen la frontera sean personas preparadas, seleccionadas, que no representen ningún peligro y que no sean explotados ni a un lado ni al otro de la frontera.

  • Ciudadanía acelerada para los miembros de las Fuerzas Armadas. Tenemos que brindar un mejor servicio a quienes están dispuestos a servir a nuestra patria. Estoy a favor de acelerar la naturalización para los residentes permanentes legales que estén prestando el servicio militar, prescindiendo del pago para solicitar la naturalización, y permitiendo que los miembros de las fuerzas armadas se naturalicen en el extranjero. Quienes nos defienden y quienes protegen nuestros derechos y privilegios no se merecen nada menos.

  • Autodeterminación para Puerto Rico. Soy de la opinión de que los habitantes de Puerto Rico puedan determinar su propio futuro. Los cuatro millones de ciudadanos estadounidenses que residen en Puerto Rico deben contar con sus plenos derechos y libertades civiles. Para ello colaboraré con el Congreso para determinar cuáles son las opciones viables.

  • Cuba: Quiero colaborar para que la democracia le llegue al pueblo cubano, los únicos habitantes del Hemisferio Occidental que no gozan de libertades democráticas. Opino que ha llegado la hora de tratar con los cubanos. No creo que los embargos hayan ayudado a difundir la democracia en otras partes del mundo, tales como Europa Oriental. No apoyo ningún trato que premie a Fidel Castro. Es por eso que trataré este problema con los dirigentes de la región. Me fijaré en las circunstancias del momento y entonces decidiremos qué plan llevará la democracia a Cuba.

  • Relaciones entre Estados Unidos y México. El presidente Bush no ha respondido en las cuestiones clave que el presidente mexicano Vicente Fox señaló como cruciales, entre ellas la revitalización del programa de trabajadores provisionales de EE.UU. y México. El presidente Bush ha estado demasiado empeñado en castigar a México por - al igual que casi todo el mundo - no estar de acuerdo con nosotros con respecto a Irak. Por eso no ha promovido unas relaciones que son sumamente importantes para Estados Unidos y para los millones de hispanoamericanos que viven en este país. Yo me ocuparía inmediatamente de las relaciones entre Estados Unidos y México. Primero tomaría medidas para fomentar el crecimiento económico en México, reduciendo así la disparidad entre los ingresos que se devengan a lado y lado de la frontera, lo que es importante de por sí y que también resultará en que menos mexicanos se sientan obligados a cruzar la frontera ilegalmente. Además me aseguraría de que los trabajadores mexicanos, ya sean provisionales o indocumentados, tengan documentos para que así podamos saber quién está acá y proteger contra la explotación de quienes no gozan de la ciudadanía.
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